VIDEOS..., MÚSICA..., FOTOS..., I PRINCIPALMENTE... LIBROS, LIBROS I LIBROS

miércoles, 17 de agosto de 2011

(336) EL SUEÑO DEL CELTA de MARIO VARGAS LLOSA (1936). Círculo de Lectores. 455 páginas

El sueño del celta, publicada en noviembre de 2010, es la última novela del premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa.
Recrea la vida de Roger Casement (1864-1916), como dice Vargas Llosa en el epílogo del libro, "uno de los grandes luchadores anticolonialistas y defensores de los derechos humanos y de las culturas indígenas de su tiempo y un sacrificado combatiente por la emancipación de Irlanda". El título hace referencia a un poema del mismo nombre que fue escrito por el protagonista de la narración.

Roger Casement fue cónsul británico nacido en Irlanda y fue uno de los primeros europeos en denunciar los horrores del colonialismo. De sus viajes al Congo Belga -administrado por el rey Leopoldo II- y a la Amazonia sudamericana quedaron dos informes memorables que conmocionaron a la sociedad de su tiempo. En la intimidad, Casement, también fue un personaje polémico: la publicación de fragmentos de unos diarios, de veracidad dudosa, en los últimos dias de si vida, airearon unas escabrosas aventuras sexuales que le valieron el desprecio de muchos compatriotas. Fue acusado de traición y espionaje contra la Corona británica, además de ser exhibido públicamente por la prensa como homosexual promiscuo y pederasta. Condenado a muerte, fue ahorcado en Londres el 3 de agosto de 1916.

Valoración personal: Aunque algunos capítulos me han resultado pesados y reiterativos, es un libro recomendable. Desmitifica la imagen del colonizador como persona aventurera y altruista que intenta llevar la civilización a los indígenas para mostrarnos la realidad: hombres sin escrúpulos que en la mayoría de los casos solo persiguen el lucro personal sin reparar en los medios para conseguirlo: torturas, mutilaciones, castigos corporales o asesinatos. Y esto sirve para los colonizadores del siglo XX y para los de épocas anteriores.

jueves, 4 de agosto de 2011

(335) EL HOMBRE SONRIENTE de HENNING MANKELL (1948). Tusquets. 476 páginas

En esta cuarta novela, el inspector Kurt Wallander -después de pasar una crisis depresiva que le mantiene alejado del trabajo durante un año, con la firme decisión de abandonar definitivamente- tiene que enfrentarse a una caso de delincuencia económica de altos vuelos. Su punto de mira, en esta ocasión es Alfred Harderberg, un rico hombre de negocios, dueño de un imperio finaciero de ámbito internacional, en el que, tras una permanente y carismática sonrisa se esconde un hombre cínico y sin escrúpulos para el que el fin justifica los medios, incluyendo el asesinato o el tráfico de órganos humanos.

La historia comienza cuando el abogado Gustaf Torstensson conduce inquieto su vehículo por una carretera solitaria. Es noche cerrada y, de repente, delante de él, ve una silla plantada en medio del asfalto, y en ella, un muñeco del tamaño de un ser humano. Torstensson frena en seco y, aterrado, sale del coche para ver de cerca la fantasmagórica aparición. Es lo último que hace en su vida.

Como sucede en las otras novelas de Mankell, el desarrollo de la investigación es muy exhaustivo, está muy bién explicado y consigue mantener el interés del lector, pero en este caso, el desenlace es bastante novelero y poco realista. Al fín y al cabo es un privilegio que se pueden permitir los escritores. Lo que no se le puede discutir al autor es su capacidad para seducirnos y en las últimas seis lineas del libro se produce un hecho -que no voy a revelar- que nos predispone para leer la siguiente entrega, La falsa pista. Pero de momento, le voy a dar vacaciones a Wallander por un tiempo indeterminado. Después de resolver con éxito cuatro casos complicados, se las merece. Yo también me voy, pero volveré.