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lunes, 17 de octubre de 2016

(432) LOS REYES MALDITOS VI. LA FLOR DE LIS Y EL LEÓN de MAURICE DRUON (1918-2009). Ediciones B. 320 páginas (EBOOK)

El sexto volumen de la serie tiene dos escenarios diferentes y de ahí el título: Francia que tiene como símbolo la flor de lis e Inglaterra, representada por el león.

Enero de 1328. En la ciudad inglesa de York se celebra el matrimonio del rey inglés Eduardo III -hijo de Eduardo II y de Isabel de Francia- y Felipa de Henao cuando llega la noticia de la grave enfermedad del rey francés Carlos IV que muere unos días más tarde. 

En el ambiente nuevamente planea la maldición lanzada catorce años antes por el jefe templario Jacobo de Molay contra Felipe IV el Hermoso y su descendencia -ver libro I, El rey de hierro-. En efecto, habían reinado sus tres hijos, pero todos murieron jóvenes, después de un corto reinado y sin dejar herederos varones para el trono: Luis X el Obstinado con 27 años, Felipe V el Largo, con 29 y Carlos IV el Hermoso con 33. Con ellos se extingue la dinastía de los Capetos, iniciada por Hugo Capeto en el año 987.

De los hijos de Felipe IV quedaba Isabel, pero la ley sálica o ley de los varones impedía que pudiese ser reina. Es nombrado Felipe VI, primo de los Capetos, que inaugurará la dinastía de los Valois. Su padre, Carlos de Valois, había tenido bastante influencia en la corte con los reyes anteriores. Cuando se está celebrando la asamblea para su elección, se presenta un delegado de la reina inglesa Isabel, que reivindica el trono para su hijo Eduardo como nieto de Felipe el Hermoso. Los nobles franceses rechazan esta opción porque esto habría supuesto quedar bajo el mando de un monarca inglés. La rivalidad entre Francia e Inglaterra se arrastraba desde muchos años atrás y había dado lugar a varias guerras.

Estamos de nuevo en Inglaterra. Todos los asuntos del gobierno están cada vez más en manos de Rogelio Mortimer, amante de la reina lo que no es bién visto por el hijo de ésta, el actual rey Eduardo. Consigue llevarlo a juicio y es acusado entre otros cargos de usurpación de los poderes reales, asesinato del rey anterior, deshonra a la reina,… Es condenado y ejecutado.

Mientras tanto, en Francia, Roberto de Artois, un noble que tuvo un papel importante en el nombramiento como rey de Felipe de Valois pide a éste que interceda a su favor en el conflicto que el noble mantenía con su tía Mahaut por la posesión de unas tierras, contencioso que ya venía de años atrás. Se descubre que Roberto, para demostrar su razón, había falsificado unos documentos y es desposeído de sus títulos. Para evitar ser condenado huye de Francia y después de rondar por varios países europeos acaba en Inglaterra. Allí consigue llegar hasta la corte de Eduardo III, al que convence para que reclame sus derechos sucesorios a la corona de Francia, lo que es inadmisible para Felipe VI. La que después se llamaría Guerra de los cien años (1337-1453) está servida. Roberto de Artois perdería la vida en esta guerra en noviembre de 1342.


El libro concluye con un epílogo titulado JUAN I EL DESCONOCIDO. Hace referencia al hijo póstumo del rey Luis X y Clemencia de Hungría que supuestamente murió a los cinco días -ver libro IV, La ley de los varones-. El autor plantea la teoría de que el niño que murió no fuese el hijo de los reyes sino el de la nodriza que lo amamantaba y que había nacido unos días antes. Pero esto más bien parece leyenda que historia.

Árbol genealógico de los últimos reyes Capetos

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